Cómo elegir la intensidad según tu piel y tu estilo
No todas las pieles necesitan la misma cantidad de producto, ni buscan el mismo efecto. Aquí es donde entra el enfoque más personalizado.
Si tienes la piel clara
Lo ideal es empezar con pocas gotas para conseguir un tono sutil, casi imperceptible. El objetivo es dar calidez, no transformar el color.
Si tu piel es media
Puedes jugar un poco más con la intensidad. El resultado suele ser más agradecido y permite construir un bronceado progresivo.
Si tienes la piel más oscura
Las gotas pueden ayudarte a potenciar el tono y aportar luminosidad, más que a generar un cambio evidente.
También influye tu estilo: si buscas un efecto natural para el día a día, lo ideal es utilizar menos cantidad y apostar por un uso progresivo; en cambio, si prefieres un tono más marcado, puedes aumentar tanto el número de gotas como la frecuencia de aplicación. En cualquier caso, la estrategia está en observar cómo responde tu piel e ir ajustando según el resultado que quieras conseguir.