Texturas que funcionan mejor en pieles grasas
La textura de la base influye directamente en cómo se ve y se mantiene el maquillaje en pieles grasas.
Texturas fluidas
Las fórmulas fluidas ligeras o tipo gel suelen integrarse con mayor facilidad, aportar sensación fresca y ayudar a controlar el exceso de brillo sin resultar pesadas.
Mousse o soft-mate
Las texturas mousse o soft-mate pueden ser una buena opción cuando los poros son visibles o se busca un acabado más uniforme, ya que contribuyen a difuminarlos visualmente y a matificar.
Texturas densas o cremosas
En cambio, las bases muy densas o cremosas pueden sentirse más oclusivas y favorecer que el maquillaje se deslice si la piel produce mucho sebo.
Acabados
También conviene prestar atención al acabado: los mates naturales funcionan bien para el día a día, los semimates aportan un aspecto más equilibrado y saludable, y las coberturas altas suelen reservarse para zonas concretas donde se necesita una mayor corrección.
Elegir la textura adecuada puede marcar la diferencia entre un maquillaje cómodo y duradero o uno que se perciba pesado con el paso de las horas.