Karité crudo o refinado: ¿qué revisar antes de comprar?
El proceso de extracción cambia bastante la potencia de la manteca de karité, así que vale la pena fijarse en algunos detalles antes de comprarla.
El color y la textura ya te dan una primera pista: la versión cruda o sin refinar suele tener un tono marfil, ligeramente amarillento, y si la ves blanca como la nieve, lo más probable es que haya pasado por un proceso de refinado que le resta propiedades. El olor también ayuda a distinguirla, porque un aroma suave a nuez suele ser señal de pureza, mientras que una fragancia artificial muy marcada casi siempre significa que le añadieron perfumes sintéticos.
Otro punto clave es la lista de ingredientes: mientras más corta sea, mejor, ya que la manteca realmente pura no necesita conservantes ni aditivos para cumplir su función. Y en cuanto al origen, las que vienen de África Occidental, especialmente de Ghana o Burkina Faso, suelen ser las de mayor calidad, porque es la región donde tradicionalmente se cultiva el árbol.
Consejo: si tienes la piel reactiva, ve directo a la versión cruda y sin fragancia añadida.