El culto al cuerpo siempre ha existido. Todos deseamos tener el cuerpo perfecto, aunque está claro que algunos lo intentan con más esmero y otros se quedan en aquello del “ojalá”. Además, no nos conformamos con tenerlo durante algunos meses, no: queremos estar estupendos todo el año. Y aquí entramos de lleno en el tema de hoy: ¿cómo lucir un tono dorado y luminoso en nuestra piel durante todo el año cuando no tenemos la posibilidad de ir a la playa o acudir a cabinas de rayos UVA? La respuesta correcta es: usa un autobronceador (vamos, no nos quedan muchas más opciones).
Es curioso, pero desde hace algunos años, las perfumerías han aumentado las ventas de autobronceadores a un ritmo espectacular. Personas de todo el mundo han descubierto sus ventajas y los utilizan con asiduidad, sobre todo en las épocas de invierno. Y los que todavía se resisten es porque seguro que en el pasado vivieron alguna experiencia traumática en este sentido. Sí, antiguamente los autobronceadores dejaban marcas y no ofrecían una cobertura uniforme. Sin embargo, los nuevos autobronceadores han reducido su potencial alérgeno, haciéndose adecuados incluso para personas con piel sensible.
¿Sabías qué? Los primeros autobronceadores se presentaron en forma de lociones para después del afeitado y, todavía hoy muchos hombres los utilizan para presentar un bonito color de piel. Otra utilidad de los autobronceadores es que te ayudan a disimular las anti eróticas marcas de bañadores o bikinis después del verano.
¿Cómo actúan?
Es muy importante distinguir que hay dos tipos de autobronceadores:
- Los bronceadores que actúan por oxidación. Al aplicarlos sobre la piel el aire provoca la oxidación y confiere un tono bronceado a los aminoácidos de las capas más superficiales de la epidermis. Su duración es mínima y no permite una absorción uniforme.
- Los bronceadores que activan la melanina. Estos últimos son mejores porque reactivan tu pigmentación y el color es más parecido al que te daría la exposición solar. Estos autobronceadores poseen una enzima que provoca una reacción foto-química sobre la epidermis. El compuesto conocido como DHA colorea los aminoácidos de las capas externas y reacciona con la propia proteína de la piel, la queratina. En este sentido, la línea de autobronceadores de LANCASTER ofrece una absorción perfecta en cualquier tipo de piel. Además deja un color de piel de bronceado auténtico, ya que algunos productos de menor calidad dejan un tono anaranjado a la larga.